La gestión de autor frente a la seducción de la beta en el corto plazo
Llevo días analizando el comportamiento de varios fondos con métricas sólidas y me encuentro en una encrucijada. Por un lado, veo casos como el Hamco Asset Management, que con un Sharpe de 1.82 y una trayectoria de 5 años demuestra que la gestión de autor puede ser consistente sin caer en la volatilidad errática. Por otro, fondos con rachas espectaculares a 1 año me generan dudas: ¿es mérito del gestor o simplemente estamos premiando la beta en un mercado alcista?
Me pregunto si estamos volviendo a valorar la disciplina y el estilo propio, o si solo es un sesgo de supervivencia tras un año de euforia. Personalmente, empiezo a creer que la templanza del gestor para no desvirtuar su estrategia bajo presión es hoy un activo más valioso que cualquier algoritmo de selección. ¿Creéis que este retorno a la gestión con nombre propio es sostenible o estamos ante una trampa psicológica donde confundimos suerte con proceso?
Me pregunto si estamos volviendo a valorar la disciplina y el estilo propio, o si solo es un sesgo de supervivencia tras un año de euforia. Personalmente, empiezo a creer que la templanza del gestor para no desvirtuar su estrategia bajo presión es hoy un activo más valioso que cualquier algoritmo de selección. ¿Creéis que este retorno a la gestión con nombre propio es sostenible o estamos ante una trampa psicológica donde confundimos suerte con proceso?